El maestro, eterno faro que guía

Por Jeidi Suárez García/Radio 26

Ante el aula, el verdadero maestro conduce a los estudiantes por un mundo de saberes donde su ejemplo es el faro que indica el camino. La mera transmisión de conocimientos no es eficaz cuando se olvida la formación personal y ciudadana de los alumnos.

Transmitir valores, formas de actuación o comportamiento, constituyen retos aún más complejos para un educador. Así lo reafirma Niurka Palmarola Gómez, profesora titular que imparte la asignatura Filosofía y Sociedad en la Universidad de Matanzas.

“En cuanto a la educación ciudadana, los profesores inciden en los estudiantes cuando los estimulan a participar en las tareas del grupo, la Universidad y la comunidad; o cuando los invitan a tomar parte en el debate abierto de las organizaciones, para tratar de fortalecer el papel de las mismas”.

Al compromiso del maestro de garantizar el más alto nivel científico de los educandos, se suma la responsabilidad de formar en ellos las mejores cualidades desde el punto de vista moral y ético.

“Los maestros tienen que hacer que los estudiantes sientan compromiso con su familia, su comunidad, su país y con la historia de la cual son también un resultado. Todo eso se logra desde la instrucción, pero también desde la educación”, explica la Doctora en Ciencias.

El ejemplo del maestro constituye un elemento fundamental, pues resulta muy difícil que este transmita modos de actuación que no se correspondan con su actitud frente al grupo. Palmarola Gómez cuenta desde su experiencia la importancia de que el docente ponga en práctica esos valores:

“Un profesor ayuda a formar la cultura ciudadana cuando llega puntual al aula, cuando da clases todo el tiempo que le corresponde o exige disciplina. De ese modo ayuda a que los alumnos sientan la necesidad de vivir en un ambiente de orden y respeto.”

Asímismo señala que en la Universidad se imparte la ética, como disciplina filosófica en casi todas las carreras universitarias donde se trabajan los códigos de ética que difieren en dependencia de la profesión, pero tienen un elemento en común, enaltecer el trato humanista.

Por tanto, recordar tales principios, en una era que amenaza con sepultarlos bajo las erróneas tendencias de la modernidad, debe constituir prioridad para todos los maestros, garantía de que el imponente faro brille aún en medio de las tempestades de la vida. 

La profesora Niurka Palmarola, a la izquierda, comparte con sus colegas la importancia del maestro en la formación cívica y ética de los estudiantes

La profesora Niurka Palmarola, a la izquierda, comparte con sus colegas la importancia del maestro en la formación cívica y ética de los estudiantes

 

Impactos: 696

PHP Code Snippets Powered By : XYZScripts.com