Jardín Botánico de Matanzas: por la flora, por la vida

Por:  Jeidi Suárez García

Fundado en el año 2002 con la misión de conservar la biodiversidad, sobre todo de la flora matancera, el Jardín Botánico de la provincia, ubicado en la Universidad de Matanzas, despide el año 2019 con la satisfacción de recibir el Premio Citma Territorial.

Sobre este reconocimiento, Mabelkis Terry Rosabal, directora del Jardín Botánico y profesora de la Facultad de Ciencias Agropecuarias, comenta que en él está implícito el trabajo de los estudiantes, los investigadores, trabajadores y colaboradores de la Asociación de Aficionados a la Botánica.

A partir de la educación ambiental, conservación, recreación y didáctica, este colectivo desarrolla investigaciones encaminadas al estudio de especies endémicas comprometidas con la red de jardines botánicos, entre las que figura la Coccothrinax borhidiana, endemismo estricto local de la provincia, la cual se encuentra muy amenazada por la infraestructura petrolera y habitacional de la zona.

“Trabajamos además desde los círculos infantiles, hogares sin amparo filial, eecundarias básicas, preuniversitarios y la Universidad para fomentar en las nuevas generaciones la educación ambiental  y la protección de las especies”, destaca.

Mabelkis Terry señala además la participación en diferentes proyectos como la Estrategia Ambiental de la Universidad, el Proyecto Costatenas y el de Valoración Económica de Servicios Ecosistémicos, donde desarrollaron una ardua labor en el arbolado de la Universidad de Matanzas y trazaron líneas para la reforestación de sus diferentes zonas.

“Hoy contamos con 5,98 hectáreas dentro de la Universidad donde se exponen varios tipos de plantas distribuidas por áreas específicas. Por ejemplo, tenemos un área dedicada a la familia de las coníferas con especies endémicas de otras regiones de Cuba y el bosque martiano donde se representan más de 47 especies mencionadas por José Martí en su Diario de Campaña.

“Además dedicamos un espacio a las plantas endémicas amenazadas. Las trasladamos al jardín para estudiarlas, preservarlas y luego las reintroducimos en sus áreas naturales. También poseemos un vivero y una casa de tapado que está en restauración, pero pensamos que para 2020 sea ya un lugar de exhibición”, agrega.

El mayor reto para estos investigadores es, sin duda, el nuevo proyecto de ampliación del Jardín Botánico. El área autorizada se ubica también en el corredor turístico, justo al lado de la sede Camilo Cienfuegos.

“Dicho proyecto permitirá ofrecer nuevos servicios, tanto a la población nacional como extranjera, con una representación de las formaciones vegetales presentes en la provincia de Matanzas”, enfatiza la profesora.

Proteger la flora y mitigar así los efectos del cambio climático es tarea de prioridad para profesores, estudiantes y colaboradores del Jardín Botánico de Matanzas, un espacio donde se pone la ciencia al servicio de la vida.

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