Emociones saludables y necesarias en la nueva normalidad.

Por Celia Zaldívar y Beatriz Ortet/Decom

Estamos enfrentando una etapa difícil y todos somos vulnerables al estrés y a los estados de ánimo negativos. Las alteraciones psicológicas son propensas a aparecer en nuestras rutinas cotidianas, por lo que se hace necesario reflexionar sobre las acciones más propicias para cuidar nuestra salud mental y hacer lo que nos toca en la sociedad para enfrentar la nueva normalidad

Manuel Calviño, destacado psicólogo y profesor de la Universidad de la Habana expresó recientemente que los estados emocionales negativos tienen patas cortas si no se alimentan, sería muy provechoso enfocarnos en lo favorable que es fomentar los positivos, esos que nos hacen crecer, desarrollarnos y alcanzar el bienestar.

Las emociones tienen un gran impacto en nuestra vida: sentirnos amados, enojarnos con alguien, estallar de felicidad, llorar de tristeza, sentir profundo miedo a lo desconocido, entre muchas otras, repercuten en nuestra salud y en la de quienes nos rodean, así que ¡cuidado! averigüemos las emociones que estamos experimentando ¿nos están ayudando o nos están destruyendo?, ¿nos dominan o las dominamos?, ¿son nuestras aliadas o nuestras enemigas?

Las emociones nos destruyen cuando:

  • las dejamos sobrepasar los límites que tolera nuestro cuerpo.
  • las dejamos dominar nuestro corazón y controlan nuestro pensamiento.
  • nos impulsan a actuar con: odio, venganza, ira, resentimiento, amargura, etc.

Las emociones nos ayudan cuando:

  • nos permiten reaccionar positivamente ante aquello que amenaza nuestra vida física.
  • no toman control de nuestro pensamiento, de nuestro corazón y de nuestra conducta.
  • cuando nos hacen crecer, desarrollarnos y mejorar como personas.

Lo interesante es que las mismas emociones pueden destruimos o ayudarnos, y que la diferencia está en la decisión que tomemos acerca de la forma de vivirlas y expresarlas. No se trata de evitar la emoción, sino de ver lo que se hace con ella, hasta las emociones que experimentamos de forma más negativas podemos convertirlas en algo que haga crecer y sacarle provecho para nuestra salud. Las palabras mágicas son control y gestión de emociones positivas.

Entonces, cómo alcanzar aquellas emociones que más nos gustan:

Alegría: Esté en contacto con aquellas personas importantes en la vida, pase tiempo con ellos en actividades planificadas y se sentirá tranquila, segura y feliz.

Interés e inspiración: cada día busque oportunidades de poner en marcha habilidades, surgirán nuevos retos que se convertirán en nuevas experiencias de aprendizaje. Estar motivados y entusiasmados es genial. Se asocia a la creatividad.

Amor: Busque lugar para el amor y ame intensamente y aprenda a sentirse amada por los que están a su alrededor.

Serenidad: Se alcanza cuando se vive el presente acompañado de bienestar y placer (una comida, un paseo, algo que le guste hacer)

Gratitud: Mire a su alrededor y cuente lo que tiene, no lo que le falta, sea de aquellas que regresan para agradecer y que esto se convierta en dar.

Diversión: Tome la vida en serio, pero no tan en serio, siempre deje un espacio para el humor, las sonrisas, los recuerdos agradables y busque motivos para celebrar.

Usted puede elegir otras y buscar alternativas para experimentarlas.

Si considera que necesita ayuda psicológica sobre esta temática no dude en acudir a un especialista. También puede contactarnos a través del siguiente correo electrónico: comunicación@umcc.cu

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