La Universidad de Matanzas conmemora el natalicio de Quintín Bandera.

Por: Celia Zaldivar/DECOM

Recordar la historia de nuestros héroes cubanos resulta siempre una emotiva experiencia. La del general de las tres guerras, Quintín Bandera, es una muestra ineludible de nuestra cubanía, que rememoramos hoy a 186 años de su natalicio. Este santiaguero feroz mambí y muy cubano, acompañó a Maceo en la protesta de Baraguá, dando muestras de su amor a la patria y a la independencia. Cuentan que era respetuoso con los prisioneros e implacable con los cubanos traidores, a los que preguntaba el nombre y tras escuchar la respuesta contestaba: ¡te ñamabas! Y ordenaba su ejecución.

Nunca se rindió, fue protagonista junto a Guillermón Moncada y José Maceo de los sucesos del 26 de agosto de 1879, que dieron inicio a la Guerra Chiquita,  y en 1906, con 72 años participó en la guerrita de agosto contra la reelección de Tomás Estrada Palma, que aunque fracasó demostró que el ímpetu revolucionario e independentista todavía estaba muy lejos de ser aniquilado. Fue considerado por el gobierno como “un mambí peligroso” y asesinado con un disparo y  varios machetazos, el 23 de ese mismo mes, en un intento de apagar la llama libertaria que resplandeció en toda su vida.

Los asesinos de Quintín fallaron, pues su figura legendaria caló hondo en nuestro pueblo, como se demostró en agosto de 1960, cuando Fidel anunció la nacionalización de las empresas yanquis. Al pronunciar el nombre de cada empresa un coro de mil voces aprobó la medida revolucionaria empleando la histórica frase del indomable general mambí: “¡Se ñamaba!”. Fallaron porque pasarán los siglos y su impronta quedará en nuestra patria, mientras quede un cubano valiente, amante de la justicia y la libertad, indomable y digno, habrá Quintín para rato.

 

 

 

 

 

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