Jóvenes de estos tiempos

Por: Miladys Moreno/ DECOM
 Lisandra Lantigua Hernández es egresada de la carrera Licenciatura en Estudios Socioculturales de la Universidad de Matanzas desde hace 3 años. Se desempeña como profesora de Antropología Sociocultural y mantiene su superación posgraduada como maestrante del programa de maestría en Didáctica de las Humanidades.
Su color, es el azul; y prefiere los espaguetis y las papas fritas para compartir en una ocasión especial.
Le gusta ocupar su tiempo libre en conocer nuevos lugares, leer y escuchar música en todo momento. Se dice adicta a hacer ejercicios y le encanta escuchar las historias de vida de personas conocidas y no tan conocidas.
Sueña con ayudar a otros a cumplir sus sueños, formar parte de la Cruz Roja y trabajar con la UNESCO.
La joven de 25 años de edad administra un grupo de trabajo integrado por otros tres muchachos. La iniciativa consiste en reunir artículos de donación para niños necesitados. Con este proyecto se han beneficiado infantes de la casa de niños sin amparo familiar y otros en el hospital pediátrico de Matanzas.
Recuerdo que cuando entré por primera vez en su aula como profesora de la asignatura optativa Relaciones Públicas, su rostro me resultaba conocido. De dónde, ni idea.
En cada encuentro se mostraba activa, dinámica, con sed de conocer algo nuevo en cada encuentro. Predicó siempre con el ejemplo y arrastró a otros jóvenes de su brigada hacia el camino de las buenas prácticas. No todos pudieron seguirle el ritmo, aun cuando era una excelente líder que sabía cómo movilizar al resto del colectivo.
Entonces un día la vi, más elegante y esbelta que nunca, conducía una gala artística protagonizada por la FEU; era evidente, formaba parte del movimiento de artistas aficionados de la universidad.
Como miembro de este movimiento representó varios personajes en excelentes obras de teatro; también declamó, bailó y por si fuera poco, se destacó en la literatura. Con sus variados talentos participó en Festivales Nacionales de Artistas Aficionados representando a su universidad. Esa es la razón por la cual Lisandra me resultó conocida; ella estaba en todas.
Culminó su carrera antes del tiempo previsto; no olvido el día que modestamente recurrió a mí por un consejo sobre la decisión de avanzar en su plan de estudio. La joven sentía temor de perderse las magníficas experiencias que vivía como estudiante universitaria y no graduarse con el nivel de preparación de un egresado de la educación superior. Le respondí lo que creí mejor para ella; y para mi sorpresa, me escuchó. Se graduó con excelentes calificaciones y se quedó trabajando como docente en la casa de altos estudios.
A la entonces profesora, le tocó enfrentar la docencia como otro reto y lo asumió con gran responsabilidad y profesionalidad.
Como docente ha asumido varias asignaturas y dedica parte de su tiempo a preparar sus clases con la mayor calidad posible porque siente el compromiso de contribuir a la formación de profesionales preparados, como sus profesores lo hicieron con ella.
Casi no la veía, sólo cuando coincidíamos en algún espacio académico; hasta que comencé a leer en las redes sociales sobre la noble tarea que, junto a otros jóvenes, desarrollaba en el centro de aislamiento, activado en la propia universidad para atender a pacientes sospechosos y contactos de casos confirmados con la Covid 19. En más de una ocasión participó como voluntaria, porque era una forma de sentirse útil ante la sociedad y ratificar su compromiso con esta Revolución.
Qué la motivó a arriesgar su salud insertándose en esta iniciativa?
-“Qué mejor motivo que poner tu vida al servicio de la humanidad. Cuando tienes esa motivación, la percepción del riesgo se reduce a nada”, dijo.
Valió la pena dar el paso al frente?
– ” Que si valió la pena? Gracias a la vida por haberme dado tanto. Conocí gente maravillosa, a los que hoy considero mi familia #OHANA …conocí a la persona que me cambió la vida. Fue muy bueno porque también me ayudó a crecer como persona y como profesional”.
Ante este nuevo escenario epidemiológico por el que transita la provincia de Matanzas, en el que vuelven a activarse las escuelas como centros de aislamiento y en que nuestra universidad se reactiva como hospital de campaña, Lisandra trasmite un mensaje a la comunidad:
“Le pido a las personas que sean responsables, disciplinados, solidarios, cubanos… Todos podemos ser héroes anónimos si hacemos lo que nos toca como ciudadanos, como seres que conviven en sociedad, como personas conscientes del bien individual y por consiguiente, colectivo; porque yo, tú, nosotros, todos, podemos hacer del mundo un lugar mejor”.
Lisandra Lantigua es una entre tantos jóvenes de la provincia que han sido merecedores de la condición “Jóvenes por la vida”, la comunidad universitaria se enorgullece de contar en su colectivo con profesionales íntegros como ella.

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