La necesidad de educar con José Martí en la escuela cubana

Elmys Escribano Hervis/ Profesor del departamento de Pedagogia- Psicología

La escuela cubana es martiana, lo es por la fe que le tenemos los cubanos de bien a José Martí y lo es de manera legal, según la vigente Constitución de la República de Cuba. Este reconocimiento oficial a la emblemática obra de José Martí, y el ejemplo de eticidad inquebrantable que representa su vida, reconoce con justicia el rol desempeñado por él en la historia de la nación cubana.

Durante la República en su etapa neocolonial, el espíritu de José Martí se mantuvo vivo en las aulas cubanas de todos los niveles y tipos de escuelas, incluidas las de carácter privado. El magisterio cubano asumió su rol paradigmático y confirmó su sentido de Maestro y Apóstol de la nación, como una suerte de sol del mundo moral de una república quebrantada en sus pilares cívicos esenciales. Su espíritu fue inspiración esencial de la generación del centenario y así lo declaró Fidel Castro, en su histórica autodefensa en el juicio posterior al asalto al Cuartel Moncada.

El triunfo de la Revolución cubana, en enero de 1959, propició el cumplimiento de la esencia de los ideales de José Martí en torno a la educación como preparación del hombre para la vida. Así quedó delimitado en la Ley 680: Bases y normas legales reguladoras de la Reforma, de diciembre de 1959 y el posterior Mensaje educacional al pueblo de Cuba, escrito por Armando Hart.

En los momentos críticos del verano del año 1994, Cintio Vitier lo consideró como “el centro de nuestra historia y de nuestro proyecto cultural revolucionario, no creo -decía Cintio- que tengamos más segura tabla de salvación nacional”.

En el año 2014, Miguel Díaz-Canel, expresó que “es muy importante que la juventud cubana lea la obra martiana en todas las enseñanzas”, y por su parte, Abel Prieto significó “que Martí no se torne, para niños y jóvenes, en un frío busto o una serie de frases esquemáticas, y en que la vida y obra del apóstol sea proporcionada de manera más atractiva”.

En tal sentido el proyecto científico: Educar con José Martí en la escuela cubana, de nuestra Universidad, desarrolla esta temática de forma ininterrumpida desde el año 2006. “Educar con José Martí”, se refiere, a la armonía de las influencias entre los educadores y directivos; de estos con la familia; y, de la escuela con las instituciones comunitarias, de modo que el objeto de la educación sea también sujeto consciente que contribuye, participa y se inspira en José Martí, para saber más y ser una mejor persona.

Educar con José Martí también implica los siguientes preceptos básicos:

  • La escuela cubana debe consolidar su esencia martiana. En todos los niveles educativos y tipos de enseñanza se aspira a una escuela que sea fragua de espíritu, donde se estimule el trabajo de docentes y estudiantes sobre los pilares de la creatividad y la innovación, la colaboración y la solidaridad, la presencia sistemática de la belleza y el arte, el orden, la limpieza, el respeto y el comedimiento como atmósfera natural de trabajo.
  • La obra de José Martí complementa los contenidos en todos los niveles educacionales de muchas disciplinas. El proceso educativo debe garantizar el vínculo orgánico y armónico de la obra martiana con los contenidos objeto de análisis en los diferentes programas de estudio en cada nivel educativo, de modo que propicie la percepción y el entendimiento de la integralidad y el espíritu revolucionario que anima su obra, como escritor, poeta, periodista, maestro, orador, crítico de arte, hombre de ciencia y líder político. Con Martí se aprende mejor el empleo de la lengua materna, las múltiples aplicaciones de la ciencia y resulta motivante la comprensión viva de la historia.
  • El desempeño de los profesionales de la educación en todos los niveles debe ser martiano. En la base de su concepción de la educación se encuentra la figura del maestro con un ejemplar desempeño, expresado en el dominio profundo de la disciplina que transmite, en las virtudes morales que identifican su modo de actuación como revolucionario, en su espíritu de superación, su responsabilidad, su disciplina, el amor a la profesión y el modo en que propicia el mejoramiento humano.

Educar con José Martí en la escuela cubana es una contribución directa a la calidad de la educación y a la solidez de la preparación del hombre para la vida.

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