Antipatía

Por: Yasnier Hinojosa/DECOM

Maldigo las sillas mil veces, y no precisamente las que pintó Wilfredo Lam, esas son espléndidas, desbordadas de empastes, texturas y colores…la del año 1943, es todo un regalo para los ojos, paradigma de refundación de géneros tradicionales de la pintura, alianza de naturaleza muerta y paisaje.

Mi aversión tampoco es contra las escolares, alguna que otra las tatué con corazones, soportando que fuera llevado para la dirección por maltrato a la propiedad social; por otras, tuve que escuchar a la maestra decir: -Niño, siéntate bien que eso no es un taburete, te vas a “chivar” la columna.

No les guardo añoranzas a las que perdí tan pronto levanté las posaderas porque todo cubano sabe que el que fue a las Villas, perdió la silla y el que fue a Japón, perdió el sillón y eso no se reclama aunque no hayas salido ni a la esquina…Yo las que aborrezco e injurio son las que habla Silvio en su canción…las que están al borde del camino, merodeadas por la rapiña… las tentadoras y peligrosas que invitan a parar…Creo que Edgar Borot Peraza , Ulises Betancourt Morffis , Bernardino Castillo Guzmán, Pilarin Baujin Pérez, Víctor, Daniela y muchos que están hoy en el hospital de campaña de la Universidad de Matanzas comparten mi antipatía, pues a pesar del cansancio que genera una jornada de trabajo, se niegan a sentarse… pues aún hay mucho amor por dar.

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