Juan Lázaro Acosta Prieto y las ganas de soñar

Por: Anet Martínez Suárez/ Periódico Girón
A simple vista Juan Lázaro Acosta Prieto parece un muchacho que llega a matricular o que necesita aclarar una duda en el Centro Universitario Municipal (CUM) Aida Pelayo Pelayo, de Cárdenas. Solo cuando lo ves conversando con estudiantes y trabajadores como un auténtico líder, enseguida descartas la primera idea y notas que el joven se encuentra al frente de la institución.
Lleva una camisa empapada de sudor, tras el recorrido por varios centros laborales, que poco a poco se seca mientras atiende a un experimentado metodólogo en su pequeña oficina. Luego se sienta junto a una alumna para asesorarla en la tesis, responde una llamada telefónica, orienta a una jefa de departamento… de un momento a otro cambian los planes dentro de su agenda porque así lo exige la labor que desempeña.
Quien conoce los campos de la Ingeniería Industrial, quizás no se imagina a un graduado de apenas 27 años entre las cuatro paredes de un centro docente. Sin embargo, no se conforma con permanecer detrás de un buró. En su etapa de estudiante mantuvo estrecho vínculo con empresas e instituciones del territorio mediante investigaciones científicas, ahora regresa convencido de la necesidad de fortalecer ese lazo desde el CUM.
Así, la Educación Superior, próxima a cumplir 50 años en Matanzas, se nutre de los aportes de jóvenes como Juan Lázaro, quien recibió el Premio Nacional Estudiante-Investigador en 2019, el Premio Educador Ejemplar y el Sello Forjadores del Futuro, recientemente.
BOLETA DEFINITIVA
Muchos científicos definen desde un principio lo que quieren ser en un futuro. No es ese su caso, él optó primero por llevar la bata blanca, pero luego tomó el camino de las Ciencias Empresariales.
“Pasé un semestre en la carrera de Medicina. Me dediqué a fondo, mas, no me llamó la atención la parte práctica. En realidad, quería cumplir un sueño familiar y me di cuenta que hay que sentirse a gusto con lo que uno hace, luchar por la realización personal. Entonces, decidí retomar el camino añorado, el de la Ingeniería Industrial, mi segunda opción.
“Me presenté a pruebas de ingreso otra vez, ese año llegó una carrera por curso diurno. En mi boleta de 10 opciones, solo escribí Industrial. La señora encargada del proceso me alertó: ‘¿Estás seguro de lo que estás haciendo?’. Aunque me arriesgaba, ya sabía lo que quería. Lo logré con mucha preparación y deseos de no desilusionar a mis padres, ellos temían que no continuara los estudios”.
Juan Lázaro nunca imaginó que la Salud entraría por otra puerta en la Universidad de Matanzas. Las primeras horas en las que su profesor, el Doctor en Ciencias Joaquín García Dihigo, habló de la asignatura de Ergonomía marcaron el curso de sus investigaciones hasta estos días.
La Ergonomía, según la Asociación Internacional, es una disciplina científica de carácter multidisciplinario que estudia las relaciones entre el hombre y su puesto de trabajo. Busca la optimización de los tres elementos del sistema: humano-máquina-ambiente.
A su paso por la Empresa Ronera Eladio de Marcos, el hotel Roc Arenas Doradas, la Empresa Industrial Ferroviaria José Valdés Reyes y el Grupo Cubanacán Varadero, realizó considerables aportes en la organización del trabajo y la gestión de la calidad.
“También participé en el proyecto sobre el cultivo intensivo de las tilapias en jaula, en la Unidad Empresarial de Base Acuícola de Limonar, en colaboración con la Universidad de Manabí, de Ecuador. Fue una experiencia diferente porque no solo medimos el tiempo con un reloj, más bien formamos parte del proceso: remamos en un bote y alimentamos a los animales. Luego comparábamos la evolución de los mismos según el trabajo realizado. Esto mejoró la productividad en la unidad y la calidad del producto”.
¿POR EL CAMINO DE LA UTOPÍA?
 El cardenense considera que aún hay mucho por avanzar en Cuba en cuanto a la Ergonomía cognitiva. Este tema posee escasas investigaciones a nivel de país, a su juicio, si se tratara con mayor sistematicidad, impulsaría el desarrollo empresarial. El profesor Joaquín constituye uno de sus principales referentes y por eso contó con su apoyo durante sus tesis de grado y de maestría.
 “Esta es la arista que más llama mi atención. Ofrece herramientas para ajustar el puesto de trabajo a las capacidades intelectuales del individuo, o sea, aprovechar sus características, pero sin perjudicar la salud. Cuando hablamos de cuantificar el trabajo mental, muchos lo toman como una utopía, no ven la importancia de lograr el rendimiento óptimo de un ser humano en determinada labor”.
 A pocos meses de recibir el Título de Oro, Juan Lázaro asumió las funciones de Vicedecano de la Facultad de Ciencias Empresariales. Desde esa posición contribuyó a la labor científica y a la extensión universitaria. A pesar de la pandemia se desarrollaron novedosos estudios como la creación de un software para evaluar el indicador Tiempo de Reacción en el trabajo mental.
 “Amis es una herramienta de medición que permite el análisis de la fatiga mental de manera cuantitativa, tanto en espacio experimental como práctico. Hasta el momento existían equipos pesados para ese propósito, era muy difícil transportarlos hacia otras áreas o el trabajador tenía que desvincularse de su actividad para el examen. Ahora con solo una laptop y la apk logramos el objetivo.
 “Cuando uno actúa bajo un estímulo visual y sonoro tiene un tiempo de reacción. Si haces las mismas pruebas al inicio y al final de la jornada, compruebas que disminuye el indicador debido a la carga de trabajo. Comparas esa variación y a partir de los resultados se trazan estrategias como cambios de horario, capacitación, modificaciones ambientales, manejo de conflictos. Este programa se aplicó en centros de Salud y Educacionales en Cárdenas y Matanzas”.
 Junto a su equipo sigue el precepto de llevar a la práctica lo que se idea en un laboratorio, una forma de ser útil a la sociedad. Más allá de las incomprensiones surgidas, el ergónomo se aferra a ese camino que escogió, donde también encuentra muchas manos que apoyan.
DE VUELTA AL CUM
 “Me mantuve asesorando al CUM. Cuando supe que necesitaba de mi servicio, pues su directora finalizaba su período, no lo pensé dos veces porque sentía el compromiso de volver. Este es un municipio que tiene muchas potencialidades desde el punto de vista económico y merece un impulso desde la Educación Superior. Entonces, ¿por qué no contribuir en la tierra que me vio nacer?”.
 Ahora el joven lidera un claustro de experiencia. Numerosos profesores que participaron en su formación, se convierten en colegas que intercambian ideas mediante trabajos de mesa y ya no se sorprenden si llegan orientaciones por Whatsapp en su nuevo grupo.
 El Máster en Ciencias se enfrenta a nuevos retos como directivo, sin descuidar la labor investigativa. “Hay que tener una visión más amplia, saber comunicar y adquirir la capacidad de resiliencia para darle la mejor salida a cualquier actividad o suceso repentino.
También hay que ser un estratega para fortalecer alianzas y ese carácter emprendedor innovador transmitirlo a otras entidades y a las máximas autoridades en Cárdenas.
 “En un corto tiempo aumentamos el número de publicaciones, pero son apenas los primeros pasos. Hoy en día la mayoría de los muchachos que matriculan en la sede no culminan sus estudios, por eso trazamos estrategias que permitan el vínculo con las empresas. Queremos sumar otros jóvenes al claustro que aporten a este sueño de crecer en la Educación Superior en su aniversario 50 y el 20 de la Universalización.
 “Además, la edificación patrimonial donde radicamos tiene un alto grado de deterioro. Es doloroso ver cómo una de las principales potencias de esta provincia tiene una sede universitaria con estas características. No solo nos choca a nosotros, sino al pueblo de Cárdenas. Logramos que nos incluyeran en el plan del presupuesto y esperamos que se apruebe en diciembre. Por el momento radicaremos en el complejo educativo”.
 Al despedirnos, Juan Lázaro prefiere tomarse una foto al lado del Che. “Creo que lo principal para lograr un propósito es la motivación, esas ganas de soñar. Los jóvenes tenemos mucho que aportar, por eso tenemos que estar preparados y salir adelante”.

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