Permanezcamos junto a Fidel y Hart, en defensa de ellos, de corazón y para siempre.

Por Randy Perdomo García
Foto: José Miguel Capdevila/Archivo.

Confieso esa extraña magia que tiene tu saludo y la dimensión de la sonrisa que regalas. En la edición del 28 de noviembre de 2017, la periodista Susana Gómez, desde el diario de la juventud cubana, te regalaba un abrazo. He querido no permitirme la distancia y acudir a ti. Regalarte un día con luz.
No permitas la ausencia, ni que podamos olvidarte. Sin nombrarte, estarás siempre en el destino y en el quehacer de los jóvenes que te conocimos, porque quizás pensar en Armando Hart Dávalos, solo es posible después de Armando Hart Dávalos.
Nos acompañaste, la sombra no tendrá refugio de tu existencia en cada empeño que impulsaste.
Quiero pedirle a Chela- tu inmensa secretaria de toda la vida- cómo buscarte para conservar tus consejos o alguna invitación con tus compañeros del movimiento juvenil martiano, o de la federación estudiantil universitaria.
Quiero decir a tus hijos que fuiste el padre de muchos, que uniste generaciones a través del diálogo y el trabajo, que te convertiste en fecundo e inquieto por pasión.

Me preguntaría, como Haydee hace al Che: ¿dónde te puedo escribir?
Me enseñaste que la grandeza se puede encontrar luego del silencio y que lo virtuoso, está en el atrevimiento de las revoluciones.
Estoico y fidelista toda la vida, así quiero recordarte.
Lleno de sueños y de recuerdos, conservo tu mensaje:

“DE CORAZÓN Y PARA SIEMPRE”
Por Armando Hart Dávalos
Queridos compañeros de la FEU de la Universidad de La Habana:
Mucho me honran al solicitar mi modesta colaboración para recordar un acontecimiento histórico y de trascendencia tal que sobrepasa incluso los marcos universitarios para convertirse en hito en medio del dilatado y heroico devenir casi tricentenario de nuestra Colina, escenario y símbolo perenne de las luchas del pueblo cubano desde la forja del pensamiento libre e independentista hasta la construcción del socialismo próspero y sostenible en que nos encontramos.
Sin la más mínima duda, así puede calificarse lo ocurrido aquel 4 de septiembre de 1945 —hace 70 años— cuando el estudiante Fidel Castro Ruz, graduado de bachillerato, ingresó en la Facultad de Derecho para dar inicio a la fecunda etapa que, según sus propios testimonios, lo formó y lo forjó como revolucionario.
Razones hay más que suficientes para que la FEU y nuestras universidades todas conmemoren este acontecimiento señero que marca un antes y un después en la historia estudiantil universitaria, convirtiéndolo en momento de estudio y reflexión sobre el pensamiento y la obra del líder histórico de la Revolución Cubana, cuya vida ha estado indisolublemente vinculada a los ámbitos universitarios, artífice e inspirador de la Reforma Universitaria y del desarrollo de la enseñanza superior en nuestro país.
Cuando en el curso 1947-1948 ingresé en la Universidad de La Habana aún resonaban allí como leyenda y persistían con admiración las acciones contra la corrupción, el fraude y el pandillerismo de la peor especie que el líder estudiantil Fidel Castro, junto a un reducido número de compañeros, había encabezado al riesgo de su propia vida en momentos convulsos y peligroso para ese centro de estudios, que no eran más que reflejo de la desvergüenza generalizada, la entrega al imperialismo y la politiquería imperante en el país.
Desde la Colina heroida fue Fidel también militante solidario con las luchas de liberación de los pueblos latinoamericanos y caribeños, desde el comité por la descolonización de Puerto Rico, participando paralelamente en los esfuerzos por la liberación de la República Dominicana del yugo trujillista o como organizador activo del congreso latinoamericanos de estudiantes que debió celebrarse en Bogotá en 1948.
Pero si trascendente fue el ingreso de Fidel en la Universidad, como hoy recordamos, no menos fue la conclusión de sus estudios, que realizó con notas brillantes y obteniendo dos títulos simultáneamente. A este respecto escribí en mi libro Aldabonazo:
Antes del 10 de marzo de 1952, Fidel era ya una figura ampliamente conocida por los sectores juveniles y estudiantiles. Aunque yo no lo había tratado personalmente, lo conocía de la Universidad y por las luchas política dentro del Partido Ortodoxo. Después del golpe de estado se fue convirtiendo en uno de los más destacados dirigentes revolucionarios de la juventud cubana. La primera ocasión en que su personalidad me impactó fue en fecha posterior al 10 de marzo y anterior al Moncada, durante un encuentro en el local del Partido Ortodoxo, situado en Prado 109, cuando un grupo de jóvenes sosteníamos una polémica acerca del tipo de jefe que asumiría la dirección de la Revolución.
En esa ocasión, coincidí plenamente con Fidel en sus criterios de que surgirían en aquella difícil coyuntura dirigentes totalmente nuevos y diferentes”, tal como la historia ha confirmado en diversos países y oportunidades.
Los sucesos del Moncada y Bayamo y la posterior autodefensa recogida en “La historia me absolverá”, lo proyectaron hacia el centro mismo de atracción y de la mayor importancia política para los más amplios y dinámicos sectores de la población, para las masas populares que buscaban ansiosamente un guía con la estrategia y la táctica correctas en esos momentos de la lucha y en los que se aproximaban.
En cuanto a mí, en los personal, puedo afirmar que “en el líder del 26 de Julio encontramos lo que desde el mismo 10 de marzo de 1952, e incluso antes, buscábamos los jóvenes: un jefe político revolucionario, hondamente popular, democrático, sin compromiso con el sistema prevaleciente y, al mismo tiempo, capaz de organizar la acción de las masas”.
Les agradezco una vez más, queridos compañeros, la posibilidad de repasar estos 70 años de victorias que finalmente transformaron a Cuba y también a América Latina y el Caribe, encontrándonos hoy en una nueva etapa de esas hornadas no exentas igualmente de riesgos, pero con una vasta experiencia de lucha acumulada y un legado irrenunciable para las generaciones que toman ya la antorcha del relevo y lo hacen fieles a la Revolución y al Partido, como única forma de seguir avanzando por los caminos de la soberanía nacional y la justicia social, para la felicidad y el bienestar del pueblo trabajador, que es nuestro objetivo supremo,
Recordemos estas siete décadas de conducta intachable, voluntad creadora y valiosas enseñanzas que se fusionan en la vida de un estudiante universitario —Fidel Castro Ruz— y permanezcamos junto a ellas en defensa de ellas, de corazón y para siempre.

 

Impactos: 692

open


Puede cerrar esta ventana arriba a la izquierda.
……………………………………………………

Ordenamiento Monetario

Resolucion del MTSS sobre salarios R-29 DEL 2020

Resolucion del Mes-Salarios. R-36 DEL 2020
……………………………………………………


Plan de Trabajo del Mes 

Ver las Actividades y/o descargar

ALTERNATIVA: http://intranet.umcc.cu/gestion

……………………………………………………

Gestor de VIDEOCONFERENCIAS
(En fase de prueba-Beta1)

Impactos: 695

PHP Code Snippets Powered By : XYZScripts.com